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Los filamentos de los cepillos dentales

10/02/2014

El cepillo dental es la base de la higiene bucal diaria, puesto que es el elemento clave para la eliminación del biofilm oral (placa bacteriana). El uso de un cepillo adecuado, junto con una correcta técnica de cepillado, ayuda a prevenir la aparición de caries y enfermedades de las encías (gingivitis y periodontitis), así como a combatir la halitosis.

Cepillos dentales los hay de muchas formas, diseños y tamaños, pero lo más importante es que identifiquemos aquel cuyo tipo de filamentos mejor se adapte a nuestro tipo de boca.

Tipos de filamentos

La estructura de un cepillo es simple: está formado por un mango, un cuello y un cabezal en el que se insertan los filamentos.

Es importante que los filamentos sean de la mejor calidad, filamentos de Tynex®, con puntas redondeadas y una terminación fusiforme para poder llegar hasta los rincones de más difícil acceso

Los filamentos (fibras de tipo sintético) suelen estar fabricados con nailon, un material de dureza controlada que permite un mejor redondeado de los extremos de los filamentos en comparación con otros materiales, como, por ejemplo, el poliéster. Es importante que los filamentos sean de la mejor calidad, filamentos de Tynex®, con puntas redondeadas y una terminación fusiforme para poder llegar hasta los rincones de más difícil acceso. Algunos cepillos disponen en la parte del cabezal de una zona de filamentos más agrupada llamada zona monotip, que ayuda a desorganizar el biofilm oral más resistente.

En el mercado podemos encontrar distintos tipos de cepillos de uso diario que se diferencian en la dureza de los filamentos: suave, medio y duro, o algunos más específicos como los cepillos para pacientes portadores de ortodoncia, para encías sensibles, personas con sensibilidad dental, post-cirugías, etc.

Es importante no realizar una excesiva presión durante el cepillado, especialmente con los cepillos con filamentos duros, ya que se podría producir algún daño en las encías o esmalte dental.

Por último, es fundamental que nuestro cepillo dental esté siempre en buen estado, por lo que se recomienda protegerlo con un capuchón protector. Además, el cepillo debe cambiarse cada 3 meses, ya que unos filamentos gastados o torcidos disminuyen considerablemente la efectividad de la limpieza. Para no olvidarte, puedes hacer coincidir este cambio con el inicio de cada estación del año.

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