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Enfermedades periimplantarias

28/05/2014

La 48ª Reunión Anual de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y la 4ª Reunión de Higiene Bucodental, celebradas del 22 al 24 de mayo en Valladolid, han concluido con un excelente balance científico y de asistencia. Las diferentes ponencias llevadas a cabo durante el congreso han apuntado a  la creciente prevalencia de infección en los implantes dentales.

Las enfermedades periimplantarias son enfermedades inflamatorias que afectan a los tejidos blandos y duros alrededor del implante osteointegrado. Se producen como consecuencia de la respuesta del organismo a una infección bacteriana, de modo similar al que se produce en el caso de las enfermedades periodontales. En los casos de mucositis no hay afectación de hueso, mientras que en las periimplantitis sí.

En los últimos años se ha constatado la alta prevalencia de trastornos asociados a los tejidos periimplantarios, que pueden conducir a la pérdida del hueso periimplantario y, finalmente, a la pérdida del implante y de la restauración que soportaba. Tal y como recuerda el Dr. David Herrera, presidente de SEPA, “la prevalencia de este grupo de patologías se dispara a partir de los 5-7 años de tener los implantes en función, pudiendo afectar hasta un 80% de los pacientes y un 12%-35% de los implantes”.

 “Los implantes no deben ser considerados como un bien de consumo, sino como un dispositivo médico que, como tal, requiere cuidados y atención”

Prof. Mariano Sanz


El reto de la periimplantitis

Se estima que al menos 1 de cada 4 personas con implantes dentales podrían sufrir periimplantitis. El problema resulta especialmente importante si se tiene en cuenta, por ejemplo, que una deficiente salud periodontal previa a la colocación de implantes dentales puede reducir la eficacia de este recurso terapéutico y acortar sustancialmente su vida media. Pero, además de garantizar una correcta salud bucodental previa, la utilidad y funcionalidad de estos implantes puede verse amenazada por la aparición de infecciones que afectan a los tejidos periimplantarios.

En este foro el Prof. Mariano Sanz, director del Programa Máster en Periodoncia de la Universidad Complutense (UCM) de Madrid y exdecano de la Facultad de Odontología de la UCM, ha apostado por las medidas preventivas cuando se tiene un implante, que "son eficaces" a la hora de evitar las infecciones. Y es que, como ha señalado este experto, “las bacterias que habitualmente residen en la boca son muy eficaces a la hora de adherirse a los dientes, y más aún para adherirse a los implantes dentales”.

Todo ello justifica la alta tasa de casos de periimplantitis en la población española, un problema que ha experimentado una "expansión brutal" en los últimos quince años, según el Prof. Sanz. Para este experto, “los implantes no deben ser considerados como un bien de consumo, sino como un dispositivo médico que, como tal, requiere cuidados y atención”. A modo de ejemplo, señala: "No es como si uno se comprara un Mercedes, que dura toda la vida, en el caso de los implantes hay que adoptar cuidados para prevenir infecciones y hacer un esfuerzo por mantenerlos en perfecto estado".

Un protocolo bien establecido

De ahí la importancia de establecer protocolos preventivos y antiinfecciosos en el tratamiento de las enfermedades periimplantarias. En este sentido, el Dr. Giovanni Salvi, vicedecano y director del programa de grado en el departamento de Periodoncia en la Universidad de Berna (Suiza), resalta la necesidad de implementar una serie de medidas básicas en diferentes fases.

Tal y como señala este experto, “la fase pretratamiento incluye una valoración meticulosa y un correcto diagnóstico de la lesión periimplantaria”. Esta fase se centra en la reducción de los factores de riesgo, como una higiene bucal deficiente, restauraciones que no permiten un adecuado acceso al control de placa, pérdida de tejido queratinizado, consumo de tabaco, periodontitis no tratadas y enfermedades sistémicas que puedan predisponer a la periimplantitis.

A esta fase le sigue un desbridamiento no quirúrgico orientado a eliminar al máximo el biofilm subgingival, cálculo subgingival y el exceso de cemento, si lo hubiera. Además se puede usar un antiséptico con clorhexidina para evitar, en lo posible, la recolonización del surco periimplantario durante la curación posraspado.

Siguiendo con el protocolo, el Dr. Salvi comenta que “una vez terminada la fase no quirúrgica, se realizará una reevaluación de las condiciones de los tejidos blandos periimplantarios en 1-2 meses. Si se percibe una falta de resolución de la inflamación periimplantaria, se debe realizar una fase quirúrgica que incluya elevación de un colgajo mucoperióstico, eliminación de tejido de granulación y descontaminación de la superficie del implante”.

Al final de la fase quirúrgica, se pueden prescribir antibióticos sistémicos coadyuvantes y antisépticos con clorhexidina para controlar las cargas microbianas durante la cicatrización. Una vez terminado el tratamiento activo de las enfermedades periimplantarias, se debe llevar a cabo una monitorización clínica con una frecuencia regular y apoyándose en evaluaciones radiográficas si es necesario. Una terapia de mantenimiento de soporte, que incluya el refuerzo de la higiene oral y la eliminación profesional del biofilm, se debe instaurar en base a la salud oral y el perfil de riesgo del paciente (normalmente cada 3-6 meses. Además se pueden recetaar antisépticos para evitar al máximo el aumento de la microbiótica periimplantaria patógena).

Respecto a la regeneración ósea en el sector anterior, el Dr. Javier Núñez, doctor en Odontología y profesor colaborador del Máster de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid, la califica como “un desafío extremo”. A su juicio, “la regeneración de los tejidos óseos perdidos es fundamental para obtener un resultado exitoso en el tratamiento con implantes, más si implica un zona estética, donde cualquier alteración que se produzca en la regeneración ósea puede comprometer a la forma, color y contorno de la encía y, por consiguiente, a la rehabilitación”.

Además de los tratamientos restauradores y de ortodoncia, la estética alrededor de los dientes y de los implantes en la zona anterior pueden mejorarse también con intervenciones quirúrgicas. Los defectos de tejidos blandos se pueden reconstruir con cubrimiento de recesiones, reconstrucciones de papilas o aumentos de volumen, y se han desarrollado nuevos conceptos para el tratamiento de alveolos postextracción y ausencias dentarias. Con el objetivo de influir positivamente en el potencial de cicatrización de un paciente, novedades microquirúrgicas han llevado a un renacimiento de las técnicas de tunelización. Para el Dr. Zuhr, “no solo los nuevos instrumentos y los materiales de sutura y técnicas mejoradas son los responsables de esta evolución, sino que también se ha producido la ampliación de indicaciones: las técnicas de tunelización pueden utilizarse también para engrosamiento gingival, cubrimiento de implantes y aumento de reborde alveolar”.

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