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La lengua

15/10/2010

La lengua es un órgano muscular, situado en la cavidad de la boca, que sirve para la gustación, para deglutir y para modular los sonidos que le son propios. Es en esta zona donde se acumula la mayor cantidad de bacterias de la cavidad bucal, por eso es muy importante realizar una limpieza diaria, usando un limpiador lingual.

Como el limpiador lingual HALITA, esta herramienta está diseñada para llegar a las partes más lejanas de la lengua, ya que consta de dos caras: una de perfil ondulado, especial para adaptarse a la depresión central de la lengua; y otra de perfil liso, para poder limpiar los laterales.

 

Constitución de la lengua

La lengua tiene forma de cono y presenta un cuerpo, una V lingual (también llamada ‘istmo de las fauces’) y una raíz. La superficie superior de la lengua está cubierta de diminutas protuberancias denominadas papilas, la cuales permiten captar los sabores. Existen cuatro tipos de papilas gustativas: las que pueden detectar los sabores dulces, salados, agrios y amargos.

Además, la lengua se divide en diferentes partes:

  • El dorso: es la cara superior de la lengua, la cual presenta la V lingual. Su superficie está en relación con el paladar, suele ser lisa y posee unos surcos congénitos y otros adquiridos que son lo que diferencian cada lengua.

  • Cara inferior: esta parte es la que reposa en el suelo de la boca, donde se encuentra el frenillo (filete lingual). Este se encarga de limitar los movimientos de la lengua, ya que si no nos atragantaríamos con ella. Esta parte es azulada a causa de las venas raninas.
     
  • Base de la lengua: es la zona gruesa y ancha. Está en contacto con diversos músculos, el hueso hioides y con la epiglotis, a la que se halla unida por tres repliegues glosoepiglóticos.

  • Bordes linguales: cuentan con filtradores de bacterias, son redondeados y están relacionados con los arcos dentarios.

  • Punta lingual: este vértice lingual sirve para degustar los alimentos.

 

Además, para conseguir una completa higiene lingual, después de usar el limpiador lingual también es importante realizar enjuagues con un colutorio. Como el colutorio HALITA, estos enjuagues bucales equilibran el flujo salival, pero es recomendable usarlos con una formulación de clorhexidina menor, puesto que si no pueden aparecer cambios de sensibilidad de la lengua y dolor, por su contenido de alcohol.

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