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Odontofobia: un miedo con consecuencias

04/07/2013

Las fobias son miedos irracionales y paralizantes frente a cosas o situaciones concretas, que, en algunos casos, pueden incluso afectar a la salud de las personas que las padecen.

Es el caso de la odontofobia, el pánico profundo a visitar al odontólogo, que en la mayoría de ocasiones los pacientes solo intentan superar cuando su problema dental ya está muy avanzado o el dolor es muy extremo.

 

 

El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público que más del 15% de la población sufre odontofobia, y el resto acarrea algún tipo de ansiedad o malestar cada vez que tiene que visitar al especialista. Además, según diferentes estudios recogidos en la plataforma www.miedoaldolor.com (una iniciativa de la Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés, SEAS) el miedo al dentista hace que la persona se aleje de las buenas prácticas de higiene recomendadas por los especialistas y relacionadas con nuestra salud bucal, como es un correcto cepillado de los dientes o el uso del hilo dental. El estudio, de la revista Oral Health and Preventive Dentistry, comprobó que “existe una relación directa entre la ansiedad que provoca acudir al especialista y el peor cuidado de la higiene dental”.

Otra de las cifras recogidas a destacar es que, según una revisión de estudios publicada a finales del año pasado por la revista Journal of Health Psychology, el 65% de los dentistas se ve afectado de manera negativa por los pacientes que sufren odontofobia.

Se trata, en definitiva, de un problema real que afecta tanto a profesionales como a pacientes.

¿Qué hacer?

Como nos comenta Felipe, paciente que durante años evitó pisar la consulta de un dentista debido a un miedo originado en su infancia, la actitud del profesional es clave: “más allá de técnicas de relajación, lo que más me ha ayudado a mi ha sido la actitud de mi dentista, su comprensión, que me diera confianza y seguridad, explicándome con mucha paciencia cada paso que iba a realizar, cómo iba a hacerlo, los beneficios que iba a obtener… Con las técnicas que existen hoy en día, la idea del dolor, al final, solo existe en tu cabeza, pero es muy difícil de controlar”.

Diferentes técnicas de hipnosis o relajación y los avances continuos en el campo de la anestesia complementan hoy en día a unas pautas básicas de “sentido común”, como son la buena comunicación entre paciente y especialista, la paciencia y el establecer un vínculo de confianza entre ambas partes. La reducción de los tiempos de espera en la consulta y la creación de una atmósfera y una estética agradable de la misma son medidas más prácticas que también ayudan.

En esta línea, ya hay iniciativas por parte de colectivos profesionales que han detectado el problema y ofrecen soluciones prácticas tanto para pacientes como odontólogos. El Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Madrid (COEM), por ejemplo, pionero en este campo, ya presentó el año pasado un curso para pacientes enfocado a evitar el miedo irracional (“Prevención y gestión del temor a ir al dentista”) y, recientemente y en base al éxito de la iniciativa, ofreció un curso para que los especialistas pudieran aprender a manejar al paciente “odontofóbico”. En su presentación, el presidente del COEM, Ramón Soto-Yarritu señaló que “el objetivo es siempre lograr la máxima calidad asistencial, queremos que nuestros profesionales puedan aprender técnicas para manejar a estos pacientes porque, sin ser algo estrictamente médico, es fundamental y contribuye en gran medida a facilitar y mejorar su trabajo y también el tratamiento y resultado para el paciente”.

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